Donde Comer Calçots

Te planteamos un cabernet sauvignon del Penedés o un Montsant. En cuanto al vi ranci, te proponemos alguna garnacha fortificada el Empordà. O sea, en medio del campo, disfrutando del fragancia, las brasas, el aire libre y todo el buen rollo que se crea en el conjunto con los guantes, los baberos, los porrones de vino y las caras tiznadas. Porque no hay solamente triste que una calçotada a solas encerrados entre 4 paredes.

Y exactamente la misma un asado también se puede llevar a cabo para uno, no es necesario ser multitud ni disponer de barbacoas o domingos libres para disfrutar de una aceptable calçotada. Barcelona y sus alrededores están llenas de masías y restaurantes que sirven, en esta época el año, menús completos de brasa donde el calçot y el romescu son los protagonistas. En ellas se comen los calçots, esas cebollas alargadas como puerros y horneadas, de sabor suave, que se mojan en ricas salsas de allioli (ajoaceite en castellano) o salsa saltvitxera, muy afín a la romescu.

Porque aquí tienen opción carnívora y veggie, que sin ámbas, hoy en día, en el Raval, no eres nadie. Por solo 28,50 euros podréis agradar el estómago con un óptimo menú en este local de Gràcia. Incluye quince calçots por persona (de agricultura ecológica, a la brasa de carbón vegetal y romesco casero) y pan tostado. Y un segundo a seleccionar entre butifarras, entraña de ternera, cordero a la brasa o bacalao \’a la llauna\’ (y opciçon de arroz con verduras para los vegetarianos).

Febrero es el mes del amor, pero también el mes donde uno de los productos más exquisitos que nos ofrece la tierra, está en pleno esplendor. No charlamos de otro que del calçot, un tipo de cebolla blanca que se calza, para que adquiera esa forma y sabor tan característicos. Cal Ganxo es una gran masía pertrechada al 100% a fin de que gocéis de la calçotada que imagináis. Pero su maña para asar los calçots,etiquetados con el sello de calidad IGP Calçot de Valls, es histórica y nunca falla. El Racó de Perro Feliu / Vilassar de Dalt Un óptimo restaurante para comer una calçotada en un ambiente relajado y totalmente familiar.

Casa Gurí

¿Consideras que nos falta algún buen restaurante donde comer calçots en Barcelona? Puedes mandarnos un email con tu sugerencia y agregaremos la novedosa reseña a la lista. 3Focs / Eixample La esencia de la cocina catalana trasladada al centro de la región. Cal Ganxo está ubicado en Masmolets, una pequeña localidad cubierta en campos, viñas, caminos y montañas. Una antigua casa del siglo XVIII transformada en lugar de comidas y plagada de historia, pero más que nada de comida rica. Si escoges tirar de porrón, en plan simple, apuesta por vinos con enjundia, que contrasten bien la salsa romesco, tan olegiaginosa y fornida.

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En cuanto a los postres, hallaréis propuestas clásicas como crema catalana o miel y requesón y sorbete de limón. EnC armen podréis disfrutar de una calçotada muy completa por 32,90 euros. El menú incluye una teja de calçots, tostadas, alioli y, por supuesto, romesco. De segundo hay parrillada de carne a la brasa acompañada de patatas al caliu, patatas fritas y judías. Para bajar toda la comida, tenéis postres caseros y el café y la bebida están incluidos. De ahí que, el restaurante organiza en este momento unas calçotadas que, a lo largo de toda la temporada, van a hacer sacar humo al bonito patio de interior del Eixample que ocupa este lugar de comidas.

En Vila-rodona, es una esquina exquisito de un viejo pajar de los aledaños de 1900, rehabilitado primero como bodega, más tarde como masía y al final como lugar de comidas para 48 comensales, ideal para conjuntos pequeños. Se ubica junto al río Gaià y muy cerca de Santes Creus y en medio de la ruta del Cister. Se puede seleccionar también los segundos a la carta en lugar de las grandes bandejas de carnes. Para complementar, puedes soliciar un plato que apenas se ve en La capital de españa y es una de sus especialidades, los caracoles a lallauna, que se adoba con aceite, perejil, ajo y sal y luego se cocinan a la brasa.

Cánido Jané, Una Masía A Solo Diez Minutos De Barcelona

Prosigue con una selección de carnes a la brasa, entre las que probar chuletas de cordero, pollo, butifarra blanca y negra y conejo a la brasa. En este lugar de comidas sí nos presentan lo que ellos llaman una calçotada urbana, que tiene todos los ingredientes para ser bastante completa. Calçots con salsa, carne a la brasa, embutidos catalanes, pan con tomate, guarniciones, vino y crema catalana, por 35 euros y sin salir de La capital española. Imagen cedida por Calsot En Calsot sirven calçots y su menú calçotada todo el año, de esta forma hacen honor a su nombre.

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Como muescas en un revólver o rayas contando los días en una prisión, el número de tallos rectos de calçot que hayamos ingerido en los próximos meses determinará, con bastante seguridad, cuan felices hemos sido. Asimismo se restauró la prensa de 1870, que está en el comedor primordial. Enfrente del lugar de comidas se acondicionó una terraza que forma un mirador sobre la Muga y la esclusa del Cordón, así que es un marco idílico para disfrutar del exterior y comer bien en exactamente el mismo borde de Francia. En el parque natural de Collserola, con unas vistas tremendas de la Localidad Condal, no ya no es una masía catalana de primera, no en balde es Patrimonio Artístico de Barcelona, y en sus amplios salones y espacios hay mesas para conjuntos de todos y cada uno de los tamaños. Esther Bonet y Pere Vendrell, autores del lugar de comidas Sa Brisa, abrían las puertas el año pasado de su segundo emprendimiento, Cánido Bonet, como un viaje hacia la esencia de sus raíces catalanas. No obstante, las calçotadas populares más especial son, como hemos citado, en Valls, y por extensión, en Tarragona y Cataluña generalmente.

Ahora hará 4 años que a este servicio, Jordi le añadió el de un restaurante convencional. Eso sí, experto en calçotades y que solo abre en temporada de esta hortaliza. Aun adaptan el típico menú de calçotada a la gente con celiaquía.

Los calçots a la brasa hay que pelarlos, así que manchan, ennegrecen de ceniza todo lo que toques o te rocen. Pero para prevenirlo hay esos packs de babero, guantes de plástico, salseras y tejas de tipo arábigo para poner los calçots recién asados. Segundo a escoger entre cordero, churrasco, blanco y negro, pies de cerdo, conejo a la parrilla, costilla de cerdo confitada y asada con patata al rescoldo o entrecot de ternera con adorno de verduras a la brasa . Actualiza tus datos de pago para proseguir siendo socio de elDiario.es.

La cocina mediterránea es el eje central de este restaurante, en el que también se rigen por las temporadas, de ahí que los calçots solo están en carta de noviembre a abril. La carta de Lakasa cambia con las estaciones y se adapta a lo que ofrezca el mercado, de ahí que entre sus platos desde noviembre están los calçots. Cesar Martín está al frente de este lugar de comidas que se mantiene en un equilibrio en el que el producto es increíble, pero el valor medio no es prohibitivo. Esto los hizo reconocidos tanto en la vida real como en Instagram, donde han desarrollado un lado divulgativo distribuyendo preparaciones. Este plato típico de la gastronomía catalana ha encontrado su hueco en la ciudad más importante y las calçotadas son ahora un plan de invierno. Masía Can Duran / Palau-Solità i Plegamans Una masía clásico donde comer calçots cosechados por exactamente los mismos dueños del restaurante.

Salteados con soja y ajo negro al wok, acompañados de un puré de calabaza ecológica y ceniza. Aunque no está en la ciudad de La capital española, merece la pena escaparse a Hoyo de Manzanares a gozar de un restaurante en el que hasta su propio nombre hace honor a esta verdura. No es otro que Calsot, otro referente de cocina catalana y las calçotadas. Por otra cosa se caracterizan y es que en los meses de febrero y marzo, traen calçots de Valls y los preparan como manda la tradición, pasándolos por su barbaco de carbón de encina y sirviéndolos con una rica salsa romesco con profundo sabor a avellana. Basando su propuesta en cocina de producto y brasas, no era de extrañar que uno de los enormes sitios de comidas de la calle Ponzano, apostara por unas jornadas del calçot y lo hacen con un menú especial. Hablamos de Candeli, de los hermanos Alberto y Francisco Rivera.

La carta da distintos menús de cocina clásico catalana, y asimismo, por 41 euros, un menú de calçotada, con calçots de primero y carne a la brasa de segundo. Al acabar, 15 minutos más de recorrido de vuelta para bajar la comida y ahora lograras decir que pasaste un día terminado en el campo. El lugar de comidas Calsot, a las afueras de La capital española, es otro de los mejores lugares expertos en gastronomía catalana y, más concretamente, en calçots. Su nombre ya nos informa de cuál es su producto estrella.